Antes de iniciar nos haremos las siguientes preguntas:

Por qué se incluye a las abejas entre las especies ganaderas ? 
Qué tipos de abejas hay dentro de una colmena? 
Cómo se organizan y viven ? 
Cuántas abejas tiene una colmena ? 
Cómo trabaja un apicultor ? 
Qué tipo de colmenas se usan en Navarra ? 
De dónde se obtiene la miel ? 
Cuánta miel se produce por cada apicultor navarro ?

La abeja es un insecto enormemente beneficioso para la agricultura y para el medio ambiente. Es el principal agente polinizador en los campos y montes, más activo y eficaz que el viento o que cualquier otro animal. Además, nos proporciona productos insustituibles, como la miel y la cera. Desde la antigüedad, el ser humano ha sido consciente de la importancia de este insecto y ha puesto los medios necesarios para que la abeja pudiera desarrollar su actividad. Esto derivó en una profesión ganadera que se conoce como: apicultura.

La importancia de las abejas

Debemos hacer una clara distinción entre el beneficio buscado por el apicultor, como fruto de su trabajo, y la importancia que supone la existencia de abejas para el medio natural. 

El interés del apicultor se centra, lógicamente, en la obtención de miel y cera porque es la ganancia más directa y palpable que saca de su trabajo. Otras producciones típicas de la colmena, como pueden ser el polen, la jalea real o el propóleo, también fueron importantes en el pasado pero hoy apenas son aprovechadas en Navarra. Podemos decir lo mismo de los contratos de polinización de cultivos, muy importantes en otros países como en Estados Unidos, pero apenas existentes en nuestra comunidad. No obstante, la importancia de la abeja excede al puro lucro comercial. 

Si nos gusta la naturaleza nos daremos cuenta de que las plantas silvestres, árboles y cultivos necesitan polinización, y que ésta se produce principalmente mediante la colaboración de insectos polinizadores (es la forma más frecuente y la que necesitan la mayoría de las especies vegetales), o por medio de otros agentes como el viento (frecuente entre especies forestales, cereales), el agua (en plantas acuáticas y tropicales), pájaros, etc. Dentro de la polinización realizada por insectos, destaca la abeja melífera como el principal vector de los granos de polen que van a permitir la fecundación de las flores. Se estima que un 80% de dicha polinización es realizada por la abeja, quedando el resto a cargo de otros insectos como las mariposas, moscas, escarabajos, etc. 

El uso de abejas en la polinización de cultivos es práctica común en árboles frutales (almendros, cerezos, melocotoneros, perales, manzanos, etc), también en algunas oleaginosas como la colza y el girasol, en leguminosas forrajeras como la alfalfa y el trébol, la zanahoria, cebolla, pepino, melones, y en otros cultivos como el algodón, el pacharán, etc. 

Por ello, si entendemos la importancia de un sector productivo desde un punto de vista meramente económico y medimos así cuánto supone la actividad apícola dentro de la producción final agraria, saldremos mal parados. Llegados a este punto deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué sería de los bosques, montes y praderas sin la presencia de nuestras abejas? La respuesta es sencilla. Como hemos comentado, la mayoría de la cubierta vegetal existente necesita la presencia de insectos polinizadores para realizar la fecundación de sus flores, y por tanto, sin el trabajo de éstos, la vegetación prácticamente desaparecería y con ella la mayoría de las especies de fauna silvestre. 

Ninguna otra actividad ganadera puede competir con la apicultura en la conservación y mejora del medio natural y en el cuidado del paisaje.